Como su país es más avanzado que el mío, les propongo que hagan un musical de la historia de su patria con cumbia villera. Garparía, como dicen ustedes, ver a San Martín arengando a su ejército "Y todos los negros arriba y arriba" antes de pelear contra los realistas, o Perón cantándole a Evita que se le ve la tanga.
Si yo fuera el Andrew Lloyd Weber chileno haría un musical de la historia de Chile con canciones estilo La Noche o Américo, creería darle el palo al gato y más aún con todo el asuntito del Bicentenario, pero apuesto que terminaría todo censurado.
Me dieron ganas de escribir poesía sobre cualquier tontera, pero ahora me tengo que ir porque ya pronto va a empezar la franja televisiva de los candidatos presidenciales y quiero grabarla con la capturadora de video de mi polola que no me acuerdo un pico cómo se usaba así que en este rato intentaré aprender.
Cuando yo era chico, mi mamá me decía que cuando uno veía un "negrito" o un colorín (colorín verdadero, no como las minas que se tiñen el pelo rojo) en la calle era signo de buena suerte. Me imagino que la capacidad de irradiación de buena suerte de los negros ha disminuido, ya que verlos en la calle ahora es muchísimo más común que, digamos, en la década del '90 (uno ve uno o dos negros al día cualquier parte de Santiago que tenga cierta actividad comercial).
Lo que me parece muy bien, si todo sigue así dentro de unos años Chile podrá tener su propia comunidad afrochilena.